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Una joven relató como sobrevivió al ataque de Independencia

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Gloria Stefany Valdez Layten tiene la voz temblorosa y la mente fija en aquella macabra escena del último viernes: Eduardo Glicerio Romero Naupay (32), el asesino de Independencia, le apuntó con su arma y abrió fuego. Esta joven de 23 años no solo es una sobreviviente del demencial ataque, sino la primera persona en ser atacada en el Royal Plaza, a donde Romero Naupay llegó tras balear en Los Olivos a un funcionario edil que quiso reubicar su carrito sanguchero.

Ella trabajaba como seguridad en la discoteca Seven, donde se inició la masacre y este es su valiente testimonio.

“DUDABA EN ENTRAR”
“Estaba en la puerta y lo vimos. Era un joven que tenía la mano en la mochila, dudaba en entrar, veía el local, se iba y volvía. Mi compañero le preguntó si quería pasar y le hizo un gesto para revisarle la mochila, pero el tipo sacó su arma”, relata.

“NO DECÍA NADA”
“Cuando me moví me apuntó a mí. No decía nada, es más, yo levanté los brazos y me puse detrás de mi jefe, pero él me seguía apuntando. Yo le decía cálmate. Mi jefe le pedía que se tranquilizara, que si quería que entrara y robara, pero metió el balazo de frente”.

“SONRISA CACHOSA”
“Tenía una mirada fría. Sentía el pánico de él, pero también un ego por portar un arma. Se le notaba una sonrisa cachosa, no una de oreja a oreja, sino una sarcástica. Me apuntaba al pecho. Yo veo que cierra los ojos y me dispara”.

“CREÍ QUE ME MATARÍA”
“La bala me cayó en el hombro, aunque yo seguía de pie. Al hacer un segundo disparo mi jefe se interpone, me empujó, caigo y me golpeo la cabeza. Me quedé quieta mirando para la pared. Escuchaba uno, dos, tres, cuatro… ¡diez disparos! Mi respiración estaba acelerada, pero trataba de calmarme y decía si el tipo quiere robar va a venir a tocarme y si me ve viva me va a meter otro balazo”.

“MI JEFE ME SALVÓ”
“A los minutos empezaron a hablarme, me levanté porque supe que había pasado el peligro y vi a mi jefe de seguridad en el piso. No quería que me auxilien, sino que lo ayuden a él porque todavía tenía pulso. Me salvó la vida. Más que mi jefe era mi amigo, como mi hermano mayor. Nunca creí que le pasaría algo así”.

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